Mariela,
vende mazamorra en la calle
Mariela,
vende mazamorra en la calle
Mariela Zapata, dejó de ser
empleada doméstica hace 15 años y se dedicó a vender “mazamorra” o bebida de maíz,
en las calles de Medellín, Colombia. Su esfuerzo le ha proporcionado grandes
satisfacciones: trabajo independiente, educación para sus hijos, sostenibilidad
del hogar y cerca de 300 clientes, algunos fijos y otros esporádicos.
Su jornada diaria comienza a
las 4:30 de la mañana, cuando deposita mazamorra en 4 canecas, de 14 litros
cada una. Sale a las 8:30 a.m., desde el
popular y convulsionado barrio “20 de Julio”, ubicado en la Comuna 13 de
Medellín, donde vive y donde está ubicada la famiempresa.
Con el ánimo arriba y una
potente e inconfundible voz “Mazamorra del Pueblo”, Mariela recorre en su
triciclo, cada día, más de 60 cuadras, entre los barrios La América, Niza, Los
Pinos, Velódromo y Florida Nueva. Sus clientes la esperan, la buscan cuando no
llega y pagan 500 pesos, por cada porción del alimento.
Generación
de empleo
Mariela empezó su oficio,
ofreciendo mazamorra con ollas en las manos, luego tuvo un carrito de
supermercado y hace 12 años mejoró su movilidad con el triciclo. Hoy, gana un
poco más del salario mínimo y sostiene la familia junto con su esposo, Fabio
Arredondo, quien desempeña su misma actividad.
Mariela tiene cinco hijos, quienes
participan en la pequeña empresa. Gracias a la mazamorra, todos lograron
estudiar bachillerato, menos Kevin Andrés de 4 años. Zunilda de 26, Fabio de 25
- quien ya vive fuera de la casa y tiene un hijo-, y Mauricio de 18 años,
esperan oportunidades para continuar su educación superior. Yesenia de 22,
estudia Administración en Salud.
Con la venta de mazamorra,
Mariela sobrevive y fortalece la unión familiar. Igualmente, sus dos hermanas, Rosa Eva y Rosa Nereida,
salen cada día, en sus triciclos, para vender mazamorra.
Las 3 chocoanas, voceadoras permanentes y dinámicas del producto, recorren a diario, por lo menos 26 barrios, al occidente de la ciudad.
Mariela ama su trabajo
independiente, porque no tiene patrón. Solo descansa un día a la semana, por lo
general, los lunes. Cuando laboraba en el servicio doméstico, tenía dificultad
para los permisos y para cumplir sus obligaciones con la familia. Hoy, eso está
superado.
Esta emprendedora, de
corazón grande y generoso, invita a todas las mujeres que carecen de trabajo,
dinero y oportunidades, a que se arriesguen y vendan mazamorra como ella.
Mariela quiere generar muchos empleos.
Los fines de semana y días de fiesta, carga 6 canecas. Además, ofrece panelitas de coco y leche, las que prepara cuando regresa a su hogar, pasadas las 4 de la tarde. Los bocadillos, también hacen parte de la oferta, para acompañar la mazamorra.
¿Qué es la mazamorra?
La mazamorra, es un alimento
preparado con agua, maíz en grano y una pisca de bicarbonato. Este, es el
secreto para el buen sabor. Su cocción lleva mucho tiempo. El resultado, una
bebida refrescante, con granos blandos y agradables. Generalmente, se le añade
leche. Se utiliza en regiones como Chocó y Antioquia, sobre el almuerzo o la
cena. En toda América se usa la mazamorra y se prepara de formas diferentes.
¿Cómo surgió “Mazamorra del Pueblo”?
Esta microempresa fue fundada hace dos décadas, por Delfino Zapata, hermano de Mariela, en el barrio 20 de Julio. Delfino, proveniente del Chocó, se reunió con familiares y amigos, y decidieron vender mazamorra, de casa en casa, con recipientes en las manos.
Muchos chocoanos se han
beneficiado con la venta de mazamorra. Se ofrece como “Mazamorra del Pueblo”,
porque desde un principio se pensó en que fuera para disfrute de todos.
La estructura de esta
pequeña fábrica es simple: 5 fogones a gas, donde se cuecen hasta 3 bultos de
maíz, para producir la mazamorra, cada día, los fines de semana. En semana, la
producción se hace en dos fogones, con un bulto de maíz diario.
En un día normal, la empresa
familiar vende 16 canecas de mazamorra. Los fines de semana, se incrementa la
venta, entre 24 y 32 canecas.
Usted puede ayudar
Mariela afirma que esta
microempresa necesita renovar 3 grandes ollas y comprar entre 10 y 15 canecas más, para dar
trabajo a otras personas. Si Usted está interesado (a) en ayudar, puede
comunicarse con ella, en el teléfono fijo 2526079 ó en el celular 3146439162,
en Medellín, Colombia.
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